Hoy se cumple exactamente un mes sin dibujar una sola Santi, un solo cabezón.
Es debido a la cantidad de cosas que han pasado últimamente. Y es debido a que finalmente he entendido lo que tenía que entender.
Y lo que tenía que entender es:
No puedo hacer a la Compañía sin Zil Warrior y Merc López, de la misma manera que no se puede hacer FreakShow sin Karlos.
No puedo hacer que hagan lo que yo quiero, que digan lo que yo quiero. No puedo hacer que dejen de representar a la persona que representan, so pena de que el personaje se convierta en un cascarón hueco y muera (que era una opción que me había planteado)
No soy la autora del apellido “Warrior” pero si soy la autora del nombre “Zil”. No soy la autora del apellido “López” pero si soy la autora del nombre “Merc”
Y sobre todo, soy la autora de la compañía.
Está clara una cosa: no puedo permitir que una persona se siente delante mío en un bar a tomar algo, y mientras yo boceto, dibujo, entinto, coloreo (si es necesario) creo guiones, escribo y maqueto, la otra persona simplemente diga “Yo no hago eso” y me devuelva el dibujo. Y sencillamente por eso mi personaje (MI personaje) no hace eso.
Y la culpa es mía, solamente mía. Por no hacerles entender desde el primer momento que esto no es una partida de rol, que los personajes no son sus personajes, que en todo caso son mis personajes y hago con ellos lo que me da la realísima gana.
¿Empieza a ir quedando claro?
Y, creedme… si los personajes deben dejar de representar a una persona real para que puedan seguir existiendo, para que pueda seguir haciendo con ellos lo que me de la gana, lo harán. Si tienen que convertirse en estereotipos, se convertirán. En valores prefijados, un grupo que se mantiene por sí mismo sin necesidad de personas reales de por medio: el típico friki de Star Wars, el típico friki de Star Trek, el típico friki del Señor de los Anillos. Está equilibrado y una cosa está clara: funciona. Es una oportunidad que le quiero dar a los personajes de existir. Porque si sale mal, si no funciona, si no son lo que yo necesito o lo que yo quiero, que nadie lo dude: Zil Warrior y Merc López pueden morir heróicamente defendiendo MundoFreak.
Es cierto. No puedo hacer a la compañía sin ellas. Pero quiero que todo el mundo sepa que puedo hacer muchas otras cosas que no son la compañía, que puedo dibujar infinidad de personajes, infindad de cosas: nada me ata a los personajes de siempre. Ni sobre el papel, ni en la realidad. Y tengo muy clara una cosa: quiero vivir de esto. Quiero ganarme la vida con esto, cobrar un sueldo por dibujar. Y cualquier persona que me impida o trate de impedirme crecer, tanto personal como profesionalmente, será borrada de mi vida de un plumazo, sin remordimientos y sin volver la vista atrás. Ahora tengo claro que los demás lo harán (lo han hecho ya) conmigo, así que si yo no les importo lo más mínimo, ¿por qué habrían de importarme ellos a mí?
Y ahora, desde la libertad más absoluta, ha llegado el momento. A dibujar.